El avance de la inteligencia artificial generó una mayor sofisticación en los ciberataques y obligó a las organizaciones de todo el mundo a replantear sus estrategias de defensa. Especialistas del sector advierten que la utilización de modelos tecnológicos por parte de la delincuencia informática incrementó de manera notable las operaciones maliciosas.
Informes recientes del sector tecnológico indican que los ataques potenciados por inteligencia artificial experimentaron un crecimiento interanual del ochenta y nueve por ciento. Esta transformación no solo se tradujo en una mayor cantidad de episodios, sino en una reducción drástica del tiempo que tardan los atacantes en avanzar dentro de los sistemas corporativos y financieros.
El lapso conocido como breakout time, que mide el intervalo entre el acceso inicial y el movimiento lateral hacia otros equipos, se redujo a un promedio de veintinueve minutos. Ante este panorama, los expertos señalan que los esquemas tradicionales de revisión manual de alertas resultan insuficientes para contener amenazas automatizadas.
Para contrarrestar esta velocidad, las áreas de seguridad informática comenzaron a implementar herramientas de inteligencia artificial orientadas a la defensa y la automatización de la búsqueda de riesgos. Los datos del sector reflejan que los equipos que incorporaron estas tecnologías lograron disminuir de forma significativa el tiempo destinado a investigar alertas y anticiparse a los incidentes.
Otro de los desafíos centrales radica en la escasez de profesionales especializados en ciberseguridad, lo que incrementa la vulnerabilidad de las infraestructuras complejas. A esto se suma el fenómeno conocido como Shadow AI, que ocurre cuando los empleados utilizan aplicaciones tecnológicas sin la autorización ni el control de los departamentos de tecnología.
Fuente: iProfesional
