La Comisión Europea lleva adelante una investigación para determinar si actores de otros países, como Rusia o Estados Unidos, jugaron un papel en la amplificación de la violencia y los saqueos registrados recientemente en el continente.

Los incidentes se produjeron en vísperas de una serie de procesos electorales decisivos en distintas naciones europeas. Diversos especialistas señalan que potencias extranjeras, sectores de la extrema derecha y referentes del ámbito tecnológico podrían estar capitalizando el descontento social.

El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, calificó la situación como una guerra híbrida librada a través de las plataformas digitales. En la misma línea, investigadores del ciberespacio apuntan a la utilización de redes de cuentas falsas, bots y la difusión de información falsa para avivar el clima de tensión.

Por su parte, analistas políticos advierten que atribuir todas las protestas exclusivamente a factores externos conlleva el riesgo de soslayar problemáticas estructurales internas, como las profundas desigualdades sociales que afectan a las sociedades europeas.

Fuente: La Nación