Las elecciones legislativas celebradas en Brasil dejaron un Parlamento con clara mayoría conservadora y favorable a impulsar una ley de amnistía, de cara a la segunda vuelta presidencial que se disputará el próximo 25 de octubre. El Partido Liberal (PL), fuerza política vinculada al expresidente Jair Bolsonaro, se consolidó como la principal bancada en el Senado al obtener 19 de los 54 escaños que se disputaban, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta en una cámara compuesta por 81 miembros. En la Cámara de Diputados, la agrupación también se posicionó como la fuerza con mayor éxito, asegurando al menos 85 de los 513 asientos disponibles. Los comicios determinaron que Flavio Bolsonaro, senador e hijo mayor del exmandatario, y el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva deberán definir la presidencia en el balotaje. La correlación de fuerzas obtenida en el Parlamento resulta clave para el sector conservador, que anticipó su intención de promover una amnistía destinada a liberar de la prisión domiciliaria a Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de cárcel por un intento de golpe de estado. La medida también podría alcanzar a numerosos manifestantes detenidos por los incidentes registrados en Brasilia en enero de 2023. El núcleo familiar del expresidente amplió su presencia legislativa con la incorporación de Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro al Senado por el Distrito Federal y Santa Catarina, respectivamente. Asimismo, Jair Renan Bolsonaro fue electo diputado por Santa Catarina y Renato Bolsonaro obtuvo una banca como diputado federal por San Pablo. En contraste, varias postulaciones impulsadas por el oficialismo para la cámara alta no obtuvieron los resultados esperados. Paralelamente, los bloques de centro y centroderecha proyectan un incremento en su nivel de influencia, lo que anticipa un escenario parlamentario complejo para el Poder Ejecutivo. Entre las iniciativas impulsadas por el bloque conservador figura la posibilidad de avanzar con un juicio político contra el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, quien condujo los procesos judiciales contra Bolsonaro. La destitución de un magistrado requiere 54 votos en el Senado, un umbral al que la coalición opositora se aproxima con los números actuales. Además, el próximo mandatario dispondrá de un amplio margen de influencia institucional, ya que deberá cubrir múltiples vacantes en organismos clave, incluyendo cargos en la Corte Suprema, el Banco Central y diversos entes reguladores, en un contexto donde el Parlamento ha ganado mayor protagonismo en la negociación presupuestaria y legislativa.
Fuente: La Nación
