El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación de septiembre se ubicó en el 1,9 por ciento. Desde el oficialismo destacaron el dato como una señal positiva de que el proceso de desaceleración de precios continúa en marcha.
Sin embargo, distintos sectores advierten que una menor velocidad en el incremento de los precios no implica necesariamente una baja en el costo de vida cotidiano. Los aumentos acumulados durante los meses previos continúan pesando sobre el presupuesto de los hogares.
Los gastos fijos como alquileres, servicios y tarifas siguen demandando una parte considerable de los ingresos familiares. A pesar de los índices favorables en las estadísticas oficiales, el poder adquisitivo mantiene un margen ajustado frente a los gastos diarios.
La discusión económica se centra en el contraste entre los indicadores macroeconómicos y la situación real de los consumidores. Mientras la administración nacional defiende el ordenamiento de las cuentas, las familias enfrentan dificultades para cubrir la canasta básica.
