Brasil llega a la definición electoral en un escenario de máxima paridad desde el retorno de la democracia. Los sondeos previos reflejan un empate técnico que anticipa un resultado abierto para la jornada del domingo.

El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, busca un cuarto mandato presidencial a los 81 años. Por su parte, el senador opositor Flavio Bolsonaro, integrante del Partido Liberal, encabeza las preferencias tras liderar la primera vuelta realizada a principios de octubre.

Las encuestas difundidas en la víspera mostraron mínimas diferencias entre ambos candidatos dentro del margen de error estadístico. La definición se dirimirá entre el electorado que optó por la tercera vía o no participó en la primera vuelta.

Durante la campaña, los postulantes centraron sus cierres en los principales centros urbanos del país para consolidar sus bases de apoyo. Los equipos técnicos y los comandos de campaña cruzaron acusaciones y demandas ante la justicia electoral en medio de un clima de alta tensión institucional.

El resultado de los comicios no solo definirá el rumbo político interno de la principal economía sudamericana, sino que tendrá un impacto directo en el equilibrio regional. Un eventual triunfo opositor completaría el giro conservador de los últimos años en el cono sur, mientras que una victoria oficialista mantendría al progresismo en el poder.

Fuente: La Nación