Las viviendas prefabricadas importadas desde China comenzaron a ganar espacio en el mercado argentino como una alternativa para quienes buscan construir en plazos reducidos y con costos más previsibles. El fenómeno, que se expandió primero en Estados Unidos y Europa, empezó a mostrar sus primeros casos concretos en el país, especialmente en proyectos vinculados a segundas viviendas, emprendimientos turísticos y lotes ubicados en zonas costeras.

La propuesta combina fabricación industrial, transporte internacional y montaje rápido. A diferencia de las construcciones tradicionales, estas viviendas llegan prácticamente terminadas o en módulos listos para desplegarse sobre una base previamente preparada. El tiempo de instalación puede variar desde pocas horas hasta un par de días, según las dimensiones elegidas.

La aparición de estos productos coincide con un contexto de costos elevados en dólares para la construcción. Frente a ese escenario, algunas firmas comenzaron a ofrecer unidades cuyos valores varían según el tamaño, el equipamiento y la complejidad logística. Las denominadas casas cápsula se comercializan desde unos US$39.000, mientras que los modelos más equipados alcanzan los US$80.000.

Estas unidades suelen llegar totalmente terminadas e incorporan cocina, baño, climatización, aislamiento y cerraduras electrónicas para comenzar a utilizarlas inmediatamente. Asimismo, existen variantes modulares de entre 37 m² y 74 m² cuyos precios parten desde aproximadamente US$40.000 y pueden superar los US$65.000.

Sin embargo, el valor publicado por el fabricante representa solo una parte de la inversión total. Para calcular el costo real es necesario sumar el transporte internacional, los gastos aduaneros, los impuestos de importación, el despacho portuario y la preparación del terreno donde se emplazará la estructura.

Cuando el destino final es la Costa Atlántica, la logística terrestre se convierte en un factor clave. Tras la nacionalización, el módulo debe trasladarse desde el puerto hasta ciudades balnearias mediante camiones de gran porte o equipos especiales, lo que requiere evaluar previamente los accesos, las dimensiones del lote y las normativas municipales vigentes.

FUENTE: La Nación