El director técnico de Racing expresó su malestar por el rendimiento arbitral en el clásico frente a Independiente y manifestó su bronca por el resultado final del encuentro. El entrenador consideró que su equipo hizo méritos suficientes para quedarse con la victoria, aunque admitió que bajaron el nivel futbolístico durante la segunda parte del partido.

Romero cuestionó el criterio utilizado por el árbitro a la hora de sancionar las amonestaciones y señaló que la diferencia de tarjetas perjudicó el desarrollo táctico del equipo. Según explicó, debió realizar modificaciones obligadas ante el temor de sufrir alguna expulsión por faltas que el rival cometió sin recibir sanción disciplinaria.

Asimismo, el técnico se refirió a la jugada del penal que definió el marcador y cuestionó la rapidez con la que se convalidó la acción sin la revisión en el campo. Indicó que le dejó dudas sobre el contacto previo con el balón y lamentó que el juez principal no acudiera a verificar la jugada por propia iniciativa.

De cara al cierre de la fase regular del Torneo Clausura, el conductor del conjunto académico remarcó la exigencia institucional de pelear en los puestos de vanguardia. Afirmó que el objetivo principal consiste en sumar la mayor cantidad de unidades posibles para mantener al equipo en la pelea por cosas importantes.

Fuente: Olé