El casamiento de Julieta Prandi y Emanuel Ortega, que terminó tras veintisiete días, trajo a la memoria otras bodas del espectáculo argentino que duraron muy poco tiempo. Historias que comenzaron con grandes celebraciones pero que se disolvieron casi sin escalas.

Una de las parejas más recordadas fue la conformada por Nicolás Cabré y Eugenia Tobal, quienes se casaron en mayo de 2011 tras pocos meses de noviazgo. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año la relación finalizó en medio de una profunda crisis y versiones cruzadas.

En el año 2006, Nicolás Vázquez y Mercedes Funes contrajeron matrimonio después de un largo noviazgo, pero la separación llegó en abril de 2007. Años más tarde, la actriz reconoció que transitó un divorcio sumamente mediático y difícil de manejar.

Otra unión que acaparó la atención de los medios fue la de Sebastián Ortega y Guillermina Valdés, quienes se casaron en 2009 tras más de una década en pareja. El matrimonio duró apenas dos años hasta confirmarse su ruptura definitiva a finales de 2011.

El matrimonio entre Nicole Neumann y Nacho Herrero también tuvo corta duración tras casarse a fines de 2004 con una gran ceremonia. La pareja se separó apenas nueve meses después de haber dado el sí en el registro civil.

Por su parte, el matrimonio de Jorge Lanata y Silvina Chediek se concretó en Nueva York en 1990 y se disolvió a los cinco meses de relación. Con los años, ambos mantuvieron un vínculo cordial y respetuoso.

Matías Alí y María del Mar Cuello Molar se casaron por sorpresa en octubre de 2015, pero un delicado episodio de salud del actor y las tensiones familiares derivaron en el divorcio a los cinco meses.

Finalmente, el casamiento entre Pampita Ardohain y Martín Barrantes, celebrado en 2002, concluyó en una separación oficializada en 2005. La ruptura derivó en un prolongado litigio judicial en los tribunales.