El oficialismo intentó acelerar el tratamiento de una nueva ley de biocombustibles en la Cámara de Diputados, pero las divergencias entre las provincias productoras frenaron la emisión de un dictamen. El debate expuso tensiones que atraviesan a diversos bloques, incluyendo a sectores aliados al Gobierno y a Unión por la Patria, con posturas marcadas por los intereses industriales de cada distrito.

Durante un plenario de comisiones, el subsecretario de Hidrocarburos advirtió que no existía margen para nuevos cambios en el texto. Sin embargo, los reclamos de legisladores de distintas fuerzas evidenciaron que el consenso logrado previamente en el Senado no garantizaba el respaldo automático en Diputados, donde los representantes de la provincia de Buenos Aires poseen mayor peso político.

La iniciativa propone un nuevo régimen por quince años que eleva los cortes obligatorios. El porcentaje de biodiésel mezclado con gasoil subiría del 7,5% al 10%, mientras que el bioetanol en las naftas pasaría del 12% al 15%. El principal conflicto radica en el reparto del mercado entre las grandes aceiteras y las pequeñas empresas independientes conocidas como no integradas.

Las pymes advierten que la apertura gradual de la competencia frente a grandes grupos podría poner en riesgo la continuidad de numerosas plantas en Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos y San Luis. En contraposición, legisladores de provincias como Santa Fe y Córdoba defendieron la media sanción del Senado para impulsar la producción y el empleo regional.

FUENTE: La Nación