Un viaje inolvidable a Pekín
Durante noviembre de 2003, Diego Maradona concretó una visita muy comentada a Pekín. El propósito principal del viaje consistía en la presentación oficial de su autobiografía adaptada al idioma mandarín, además de cumplir con diferentes compromisos de carácter comercial.
Pese a tener una agenda cargada, el ex capitán tenía un objetivo personal innegociable antes de emprender el vuelo de regreso. Al coronar el ascenso, reveló el verdadero motivo que lo impulsó a llegar hasta la cima de la famosa estructura histórica.
Promesa cumplida y momentos únicos
“Era una promesa que les hice a mis hijas”, confeso el astro tras completar el recorrido. La travesía requirió soportar un viento intensamente frío y temperaturas muy bajas en las montañas asiáticas para lograr la icónica fotografía.
Al enterarse de que Pelé había transitado por ese mismo sector anteriormente, el Diez bromeó con picardía y aseguró que podía correr con mayor velocidad. En medio del trayecto, apareció un balón con el cual realizó algunos jueguitos, transformando el sitio histórico en un improvisado campo de juego.
Aquel periplo también contemplaba la intención de viajar a Japón para presenciar la Copa Intercontinental de Boca Juniors ante el Milan, aunque dificultades con el visado impidieron concretarlo. Sin embargo, la estampa del Diez celebrando con los brazos en alto sobre los adoquines quedó grabada para siempre.
FUENTE: Olé
