Los próximos comicios presidenciales en Brasil perfilarán un escenario decisivo para el papel de la potencia sudamericana en la escena internacional, en medio de visiones contrapuestas sobre el multilateralismo y los vínculos con Estados Unidos. Durante la campaña previa a la primera vuelta, el equipo de asesores del actual mandatario y candidato, Luiz Inacio Lula da Silva, mantuvo conversaciones con líderes internacionales como Xi Jinping, Vladimir Putin y Donald Trump. En dichos contactos, el jefe de Estado brasileño planteó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ante las crisis globales, un espacio donde el país busca un lugar permanente desde 2002. En la actualidad, Brasil se posiciona como uno de los principales defensores del multilateralismo en el Sur Global. No obstante, una eventual victoria opositora alineada con la administración de Estados Unidos podría debilitar a los organismos multilaterales y modificar la postura de la región frente a tribunales internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI). Por su parte, los sectores vinculados a la oposición sostienen una postura de acercamiento estratégico con Washington y con aliados regionales, lo que abriría interrogantes sobre la soberanía exterior brasileña, el posicionamiento de las Fuerzas Armadas y el futuro de los acuerdos comerciales y diplomáticos firmados en los últimos años.
Fuente: La Nación
