Miles de personas en todo el mundo reciben remuneraciones para registrar sus rutinas físicas cotidianas con el objetivo de entrenar los sistemas de inteligencia artificial de los robots. Las empresas del sector buscan desesperadamente datos sobre el mundo físico para superar los actuales límites técnicos de la automatización.

Proyectos internacionales impulsados por grandes compañías automotrices y tecnológicas proyectan un esquema de fabricación masiva de autómatas. Sin embargo, la dificultad radica en conseguir que las máquinas operen con fiabilidad en entornos reales durante una jornada laboral completa.

Plataformas especializadas contrataron a decenas de miles de trabajadores en distintos países para grabar labores diarias en primera persona mediante cámaras, cascos y guantes con sensores. Estas herramientas registran cada movimiento, la presión aplicada y la secuencia de trabajo necesaria para manipular objetos con precisión.

El esquema de compensación económica varía notablemente según la región geográfica y la complejidad de las tareas documentadas. Mientras algunos mercados ofrecen pagos elevados por hora, en otras regiones las sumas son considerablemente menores para oficios vinculados a la hotelería o la plomería.

Esta tendencia genera debates entre especialistas del mercado laboral debido a que los trabajadores participan en la digitalización de oficios que podrían ser automatizados en el futuro. En paralelo, el sector económico destinado a la recolección de datos proyecta un crecimiento exponencial para la próxima década.

Fuente: iProfesional