Precedentes de alto impacto

El escape del excandidato presidencial Flavio Bolsonaro de Brasil, ejecutado con un plan que incluyó pistas falsas y versiones contradictorias, se suma a una serie de fantásticos precedentes internacionales. Dirigentes políticos, militares y empresarios protagonizaron en los últimos años fugas que conmovieron por su sorpresa, ingenio y audacia, requiriendo siempre de socios externos para sortear los controles.

En América Latina, uno de los casos más recordados ocurrió en Paraguay en 1999, cuando el expresidente Raúl Cubas Grau renunció en medio de una crisis política y recibió asilo de Brasil, que envió un avión oficial para trasladarlo. Poco después, el exjefe del Ejército Lino Oviedo también huyó del país en una avioneta privada con destino a la Argentina, donde Carlos Menem lo recibió y justificó la medida como una contribución democrática.

Años más tarde, las crisis institucionales en Bolivia y Venezuela derivaron en salidas clandestinas de alto voltaje. En 2019, el exmandatario boliviano Evo Morales abandonó su país en una aeronave del gobierno mexicano en medio de tensiones militares. En Venezuela, el dirigente opositor Leopoldo López burló la seguridad y abandonó la residencia del embajador español en 2020, oculto presuntamente en un automóvil.

Operativos de novela global

Las operaciones de evasión también alcanzaron a figuras globales fuera de la región latinoamericana. El empresario automotriz Carlos Ghosn protagonizó una huida insólita desde Japón en 2019, cuando burló el arresto domiciliario en Tokio y logró salir del país oculto dentro de una caja para equipos de audio con destino al Líbano.

Por su parte, el excontratista de la CIA Edward Snowden protagonizó una compleja huida en 2013 tras filtrar documentos secretos de inteligencia de Estados Unidos. Tras permanecer oculto en Hong Kong, logró abordar un vuelo hacia Moscú, donde finalmente el gobierno ruso le otorgó asilo y posterior residencia.

FUENTE: La Nación