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El uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral argentino transformó la rutina diaria de miles de trabajadores que recurren de forma sistemática a herramientas como ChatGPT. La delegación de tareas cotidianas como la redacción de correos electrónicos, propuestas comerciales y la preparación para negociaciones se volvió una práctica frecuente en las oficinas.
Especialistas en recursos humanos advierten sobre la diferencia entre utilizar la tecnología como un apoyo para potenciar ideas previas o acudir a ella con el pensamiento vacío. Diversos estudios internacionales señalan que comenzar una tarea directamente con la asistencia artificial puede generar una deuda cognitiva que afecta la memoria y el pensamiento crítico a largo plazo.
En los procesos de selección laboral en el país, las empresas detectan que el uso de estas herramientas para armar curriculums y cartas de presentación es generalizado. Sin embargo, el desafío surge durante las entrevistas presenciales, donde algunos candidatos experimentan dificultades para sostener con su propia voz los argumentos redactados por los sistemas automatizados.
Los líderes de organizaciones y referentes del sector tecnológico coinciden en que la clave radica en preservar la autonomía y el criterio personal antes de consultar los comandos digitales. Gran parte de las empresas todavía no cuenta con una estrategia clara para gestionar la adopción de estas tecnologías, lo que traslada la responsabilidad al criterio individual de cada trabajador.
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