La producción avícola en el extremo sur
Nelson Ginter y su esposa llevan adelante la cría de gallinas ponedoras en Ushuaia, donde enfrentan las dificultades del clima patagónico. Con un total de 115 aves bajo su cuidado, divididas entre su vivienda urbana y un lote en Punta Paraná, lograron transformar un pasatiempo en un emprendimiento que abastece a la gastronomía local.
El productor se instaló definitivamente en Tierra del Fuego en 2011, tras jubilarse luego de años dedicados al transporte y a trabajar en telecomunicaciones. Su vínculo con la actividad avícola comenzó en la década del noventa, experimentando un crecimiento importante a partir de su articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Logística y genética adaptada al clima
La producción en la ciudad más austral del mundo exige una logística particular debido a las bajas temperaturas. Durante el verano, las aves disfrutan de libertad en el campo, pero al llegar el invierno deben ser trasladadas a la zona urbana para evitar que los huevos se congelen y se rompan.
Parte fundamental del proyecto recae en la genética desarrollada por el organismo técnico, cruzada con la raza Araucana para resistir el frío extremo. Gracias a esta combinación genética, algunas de las aves ponen huevos de color azul, un producto muy valorado por restaurantes de élite de la región.
FUENTE: La Nación
