Valentín Viola surgió de las divisiones inferiores de Racing y se ganó un lugar en la Primera del club de Avellaneda tras destacarse con buenas actuaciones y goles. Su rendimiento llamó la atención en el fútbol europeo y fue transferido al Sporting de Lisboa en una operación millonaria a mediados de 2012.

Durante sus primeros pasos en el profesionalismo, el delantero también formó parte de los entrenamientos como sparring del seleccionado argentino en la Copa del Mundo disputada en Sudáfrica. En aquella experiencia juvenil compartió concentraciones con destacados futbolistas de su categoría y vivió momentos particulares con el cuerpo técnico de la época.

En su etapa internacional, el atacante pasó por el fútbol portugués, turco, chipriota y belga, aunque reconoció que le costó adaptarse a las costumbres y a la lejanía con su familia. Más adelante tuvo un paso por el fútbol colombiano donde disputó encuentros internacionales y posteriormente regresó al país para vestir la camiseta de San Lorenzo.

Su recorrido continuó por instituciones del ascenso argentino como San Martín de Tucumán, Nueva Chicago, Agropecuario y Barracas Central, club con el que logró un ascenso a la máxima categoría. Tras finalizar su etapa en el fútbol profesional, el exdelantero comenzó a incursionar en el pádel, disciplina en la que actualmente participa en torneos locales junto a otros exdeportistas.

Fuente: Olé