El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de discapacidad en adultos a nivel general. En Argentina se estima que una persona puede sufrir este episodio cada 15 a 20 minutos, aunque gran parte de los casos se podría prevenir. El cuadro se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o se rompe un vaso sanguíneo.

Reconocer las manifestaciones tempranas resulta fundamental porque los síntomas suelen aparecer de manera repentina. Entre las señales más frecuentes se encuentran la pérdida de fuerza en la cara, un brazo o una pierna de un solo lado del cuerpo. También pueden presentarse dificultades para hablar, cambios repentinos en la visión y pérdida del equilibrio.

Ante cualquiera de estos síntomas se debe solicitar asistencia médica de emergencia de forma inmediata. Los especialistas remarcan que no hay que esperar a que las señales desaparezcan ni trasladar al paciente por medios particulares. Tampoco se debe administrar aspirina u otros medicamentos por cuenta propia hasta contar con un diagnóstico médico preciso.

Existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular que se originan por mecanismos diferentes. El ACV isquémico ocurre cuando una arteria cerebral se obstruye y frena la llegada de sangre. El ACV hemorrágico se produce cuando se rompe un vaso sanguíneo y se genera un derrame dentro del cerebro o en su entorno.

La hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo y el colesterol elevado figuran entre los principales factores de riesgo. El control de estos parámetros y la adopción de hábitos saludables forman parte central de las medidas de prevención médica.