Fuente de la imagen: Clarín Buena Vida
La capacidad intrínseca se posiciona como una herramienta clave para evaluar de manera integral el funcionamiento del cuerpo y la mente en los seres humanos. Este indicador evalúa diversos aspectos del organismo para ofrecer una perspectiva global de la salud de las personas a lo largo del tiempo.
El concepto fue definido formalmente por la Organización Mundial de la Salud en su iniciativa de envejecimiento saludable. Su propósito central es orientar a los profesionales médicos hacia el mantenimiento de las capacidades funcionales de los adultos mayores en lugar de centrarse únicamente en las enfermedades.
Los especialistas calculan esta puntuación analizando cinco áreas específicas que incluyen la cognición, la movilidad, las capacidades sensoriales, el bienestar psicológico y los niveles de energía. Aunque muchas de estas pruebas ya se aplican en la práctica clínica geriátrica, el objetivo es realizar un seguimiento continuo para detectar signos tempranos de declive.
Los investigadores señalan que esta métrica podría utilizarse en el futuro para pacientes de diferentes edades y para evaluar la eficacia de nuevos tratamientos orientados a la longevidad. Actualmente, se desarrollan ensayos clínicos en distintos países para analizar si las intervenciones basadas en este enfoque logran mejorar la calidad de vida de las personas.
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