Los tratamientos farmacológicos para el descenso de peso y el control de la diabetes se apoyan en el funcionamiento de las hormonas intestinales llamadas incretinas, que regulan la saciedad y los niveles de insulina. Fármacos aprobados imitan estos mensajeros químicos para prolongar su efecto en el organismo y reducir de manera significativa el apetito.

Entre las opciones más conocidas se encuentran la semaglutida y la tirzepatida, diseñadas para actuar sobre distintos receptores hormonales del cuerpo. Diversas investigaciones científicas demostraron que estas moléculas no solo ayudan a reducir el peso corporal, sino que también aportan beneficios adicionales en la salud cardiovascular, renal y hepática.

Sin embargo, el crecimiento de su popularidad impulsó la comercialización clandestina de imitaciones a través de internet, redes sociales y aplicaciones de mensajería. Estos productos de origen desconocido se venden sin receta y representan un peligro sanitario debido a la falta de controles de calidad en su fabricación.

Desde los organismos de control advierten que adquirir medicamentos por fuera de los canales formales expone a los pacientes a contaminantes, dosis incorrectas y sustancias peligrosas. La falta de supervisión médica impide detectar a tiempo efectos adversos o reacciones alérgicas graves derivadas del uso inadecuado.

Los especialistas recuerdan que estos tratamientos deben adquirirse exclusivamente en farmacias, bajo prescripción médica y acompañados por cambios sostenidos en los hábitos de alimentación y actividad física.

Fuente: Clarín Buena Vida