La Bombonera vivió una previa particular en el Superclásico con un despliegue de miles de paraguas azules y amarillos en las tribunas para recibir al plantel de Boca. La puesta en escena incluyó una chicana hacia River relacionada con las quejas arbitrales de la semana previa.
La cargada tuvo su origen en las declaraciones del presidente riverplatense, Stefano Di Carlo, quien sostuvo que su institución se encuentra en guardia alta respecto al arbitraje desde hace más de una década. Desde la vereda de enfrente decidieron responder con ironía ante dichos reclamos institucionales.
Más allá del color en las tribunas, el encuentro tuvo una alta importancia deportiva para el conjunto local de cara a la pelea en la Tabla Anual. Ambos equipos salieron al campo de juego en medio de un clima de máxima expectativa por la trascendencia del clásico.
Fuente: Olé
