El uso de herramientas de inteligencia artificial generativa se instaló con fuerza en el ámbito laboral argentino, donde más de la mitad de los trabajadores ya las utiliza de manera habitual. Sin embargo, especialistas advierten sobre una tendencia creciente hacia la dependencia tecnológica, que lleva a delegar la redacción de correos, la preparación de negociaciones y la toma de decisiones.
Especialistas en recursos humanos señalan que el problema no radica en utilizar la tecnología como apoyo, sino en acudir a ella sin un pensamiento previo elaborado. Diversas investigaciones sugieren que cuando se recurre a la inteligencia artificial antes de procesar las ideas de forma autónoma, se debilita la capacidad de análisis crítico y la memoria a largo plazo.
Esta práctica también se refleja en los procesos de selección de personal, donde el uso de sistemas automatizados para redactar postulaciones choca a menudo con la dificultad posterior de los candidatos para sostener esos contenidos en las entrevistas. Las organizaciones enfrentan el desafío de establecer criterios claros sobre qué decisiones pueden apoyarse en herramientas digitales y cuáles requieren absoluta autonomía humana.
La falta de estrategias corporativas para gestionar esta transición deja a gran parte de las empresas sin lineamientos claros sobre el uso de la tecnología. Mientras el debate sobre el futuro del empleo continúa, los expertos coinciden en que el mayor riesgo actual es la pérdida paulatina de la voz propia y del criterio profesional.
Fuente: iProfesional
