Investigaciones internacionales y expertos alertan que las variaciones en la temperatura, las precipitaciones y la humedad asociadas al fenómeno de El Niño generan condiciones óptimas para la proliferación del mosquito Aedes aegypti. El calentamiento global intensifica estas alteraciones climáticas, lo que amplía geográficamente la circulación del virus que transmite la enfermedad.

Estudios publicados en publicaciones científicas internacionales señalan que por cada desviación estándar en la intensidad de El Niño, el riesgo de registrar casos de dengue aumenta de manera significativa. El calentamiento de los océanos y de la atmósfera eleva las temperaturas medias y prolonga las olas de calor, factores que aceleran el desarrollo de las larvas y acortan los ciclos biológicos del vector.

Especialistas en infectología y epidemiología indican que el mosquito ha ampliado su presencia hacia nuevas regiones debido a las modificaciones climáticas en el territorio nacional. Ante este escenario, recomiendan reforzar las medidas de prevención, monitorear las variables ambientales y utilizar herramientas de control poblacional del insecto.

Las carteras sanitarias y las comisiones especializadas priorizan también la vacunación como parte de una estrategia integral orientada a reducir el impacto de las infecciones. Las recomendaciones oficiales enfatizan la importancia de completar los esquemas de inmunización, evitar la automedicación ante la aparición de síntomas febriles y mantener la eliminación de recipientes que acumulen agua.