Fuente de la imagen: Clarín Buena Vida
La especialista en salud mental Bianca Zibetti analizó el impacto del malestar actual y destacó la importancia de prestar atención a las señales que emite el cuerpo. Según explicó, las consultas reflejan un incremento en los niveles de estrés, ansiedad y depresión vinculados al ritmo de vida y a las exigencias cotidianas.
Durante las sesiones terapéuticas se observa una dificultad creciente para poner en palabras aquello que genera sufrimiento. La psicoanalista señaló que la exigencia constante de bienestar y la urgencia por obtener respuestas inmediatas complican el proceso de elaboración de las emociones.
Ante este panorama, los especialistas remarcan la necesidad de identificar cuándo el malestar comienza a afectar aspectos fundamentales de la vida cotidiana. Dificultades prolongadas para dormir, problemas con la alimentación o el aislamiento de los vínculos cercanos son indicadores clave que señalan la conveniencia de iniciar un espacio terapéutico.
Asimismo, la red de contención cercana cumple un rol preventivo fundamental ante situaciones de vulnerabilidad. Acercarse a preguntar cómo se encuentra un familiar o un conocido y ofrecer escucha activa puede marcar la diferencia para que quienes atraviesan momentos críticos logren solicitar asistencia profesional a tiempo.
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